Irónico,
como el vaso vacío que rebosa, como llover sobre mojado o como
llorar lágrimas secas. Así es como de nuevo la cabeza le echa un
pulso al corazón, tirando de la cuerda más de lo normal para
provocar esa reacción que le obligue a parar en seco. De
nuevo escribiendo con la esperanza de no borrar estas letras.
Esperanza...
Ese
camino a recorrer que te lleva a la peligrosa estabilidad de
emociones, sutil sensación que se parece a la felicidad. Tal vez sea
por el simple hecho de que su vaivén nos provoca un extraño placer
al que es fácil acostumbrarse, todos tenemos un lado masoquista que
sacamos en ocasiones. La
incertidumbre nos inspira y nos hace querer más. Y es que veces sólo
por el hecho de querer esa sensible estabilidad decidimos asumir el
riesgo y sentir esa temida ESPERANZA.
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